Mi lista de blogs

viernes, 20 de abril de 2012

Capítulo 19 parte 1 Lejos de lo que fuimos, cerca de lo que somos.



Capítulo 19 parte 1 Lejos de lo que fuimos, cerca de lo que somos. 



Anna 

Dios mío. Si alguien me hubiera dicho que una sensación como esta podía existir, jamás le hubiera creído. Lucas me besa salvajemente sin dejarme respirar siquiera. Está tan desesperado de mi como yo de él. No puedo pensar, no puedo decidir, sólo puedo dar rienda suelta a los impulsos que siempre estoy conteniendo. Siento sus labios y su lengua recorrer mi cuello y ruego por que no pare. Estoy completamente loca, loca por la persona que tengo frente a mi.  

Envuelvo mis piernas fuertemente alrededor de su cintura y el me sube arriba suyo. Siento la tensión de su cuerpo como si fuera mío. No estoy segura si estar tan cerca de el me da frio o calor, es un completo choque de electricidad que dispara mis sentidos al borde de su sensibilidad.  

Sus brazos me sostienen tan fuerte contra la pared que no puedo moverme, su cuerpo se frota con el mío. Una sensación nueva y completamente exquisita. La proximidad. Su tacto, su cuerpo, su olor. 
Paso las manos por debajo de su ropa para acariciar su espalda, a el parece gustarle. Lo siento gemir en mi oído y no puedo evitar emocionarme ante este nuevo conocimiento de poder que tengo sobre el. Vuelve a mis labios y cuando su lengua encuentra la mía pienso en que no hay vuelta atrás, prefiero morir antes que dejarlo ir de nuevo. Me sostiene con un solo brazo ahora y me saca el pelo de la cara con el otro. 


-Te amo. Te amo. Te amo -dice entre cada beso.  


Así que no lo había imaginado la primera vez. Realmente esas palabras habían salido de su boca. No se que me desconcierta más, la frase o el hecho de que prácticamente estoy a punto de acostarme con el.  
Soy un lio, sus caricias no me dejan pensar. Digo lo primero que me viene a la mente, la verdad. 


-Te amo. 


Lo hice. Wow, voy a pensar en eso más tarde porque creo que esta a punto de estallarme la cabeza. Lucas deja escapar una media sonrisa, me alegro que sea algo que quiera escuchar porque, en el fondo, es lo único que quiero decirle. 
Me da otro beso y sin querer, vuelve a morderme. Ahora soy yo la que sonrio. El lo nota enseguida y me llena de besos en la boca con cierta euforia. Tomo aire porque creo que me voy a desmayar de la emoción. 
Me lleva a upa hasta mi cama y me acuesta, se asegura de poner una almohada debajo de mi cabeza.  Lo miro sin decir nada, estoy segura de que respiro pero eso es todo. Creo. 

El se acuesta arriba mío pasando sus brazos por debajo de mi cuello para tenerme mas cerca. Se apoya en la cama con su otro codo para que yo no tenga que soportar ni un gramo de su cuerpo. A estas alturas no estoy segura de que eso me moleste. 
Retomamos donde habíamos dejado, pero los besos se vuelven mas dulces y menos urgentes. Lucas levanta la toalla que casi ya no tengo puesta para pasar sus mano en una de mis piernas. Siento sus caricias en mi estómago y su lengua en mi cuello. No se bien lo que está pasando ni lo que estoy experimentando, es un todo difícil de dividir en partes. Sólo esta latente las ganas infinitas de pegarme a el y no dejar que este momento se termine jamás. 


Casi salto de la cama cuando escucho el ruido a vidrios rotos. Lucas instantáneamente se para y mira hacia la ventana y a la puerta. Me envuelvo bien con la toalla y me detengo un segundo a pensar. No estoy en uno de los mejores momentos para hacer uso de la lógica. 


-No te vayas, creo que sé lo que es- le pido a Lucas. Sus ojos verdes me miran como debatiendo entre dejarme ir sola o no. Salgo de la habitación antes de que se le ocurra algo que decir. 


Irrumpo en el cuarto de mamá. Ella esta dormida profundamente y la botella de whisky está hecha pedazos en el suelo. Es justo lo que me imagine que era. Respiro aliviada y le permito a mi cuerpo relajarse. No es sólo por el susto de pensar que algo pueda pasarle que estoy agitada. El otro 50% de mi exaltación le pertenece toda a Lucas. 

Trato de despejar mi mente para poner todo este lío en orden. Mas de una vez, mamá se había dormido con la botella en mano y bueno, esto es lo que suele suceder. La botella rueda a un lado y termina hecha añicos en el piso. Ya casi ni me asustaba el ruido, excepto por hoy que me agarro mmmm, un tanto desprevenida. 
Voy a la cocina en busca de una pala y la escoba mientras mi mente no para de hacerse preguntas. ¿Realmente Lucas había entrado así a mi cuarto?, dios lo había hecho y no fue lo único. Empiezo a caer poco a poco en la realidad de lo que estábamos haciendo. Se me va el aire al revivir alguna que otra particular escena. ¡Estuve semidesnuda debajo de Lucas!, peor aún, estuve semidesnuda besando a Lucas y sin ningún tipo de reparo. ¿De dónde había salido ese lado mío?. Era la primera vez que no había sobreanalizado nada y hecho lo que quería hacer. Cuanto me alegro no haber escuchado mis instintos antes, al parecer soy más peligrosa de lo que creía. 

La realidad me está dando un fuerte dolor de cabeza mientras me pongo a juntar los pedazos de botella con la pala. Trato de no dejar ningún rastro de vidrio, pero a esta hora y con mi muy bajo grado de concentración, dudo que lo logre. Hago lo mejor que puedo y tiro los vidrios envueltos en papel para evitar córtame cuando saque la basura mañana. 

Mi pulso comienza a acelerarse al acercarme a la habitación. Tal vez, el ya se había ido. Bueno, eso haría las cosas más fáciles. Pero aún así, no es lo que quiero.  
Dios, ¿Qué estoy haciendo?. 


Abro la puerta y al verlo sentado en mi cama no puedo evitar dejar escapar una sonrisa. 

-Seguis acá -digo sin esconder mi entusiasmo y alivio. 

-Como si pudiera irme- contesta acercándose para abrazarme. Lo dejo hacerlo. Al parecer no puedo negarle nada a este chico. Apoya la frente sobre la mía y veo sus maravillosos ojos verdes tan cerca que me mareo. Están brillosos de emoción. Puedo entender eso ahora. 


-No era nada al final, solo algo que se cayó- explico. 


-Me imagine, me asomé por la puerta y te vi con la escoba y la pala. 


Completo silencio, ¿Qué se supone que alguien dice en momentos como este?. Me acaba de ver prácticamente desnuda, sobreexaltada y le había dicho que lo amaba. Claro que el también lo había hecho. ¿Cómo enfrento esta situación ahora que no estoy siendo llevada por la urgencia del momento?. 


-Deja de hacerlo, no te va a llevar a ningún lado. Créeme- lo escucho decir. 


-¿Qué cosa? -pregunto en un susurro sin poder apartar la vista de esos ojos verdes. 


-Estás analizando lo que pasó, no lo hagas- prácticamente ordena. 

Asiento porque , aunque no lo quiera, sé que tiene razón.  


-Aunque si debería disculparme, no estuvo bien que salte arriba tuyo así -dice un tanto afligido. 


-Yo quería que lo hagas -contesto con tanta sinceridad que me pongo colorada. 


-Bueno es saberlo- sonríe- pero aún así no es justo de mi parte. Cuando uno hace las cosas sin pensar, hay consecuencias -reflexiona. 


Wow. Eso es un golpe bajo para mi. Ni diez minutos y ya se está retractando. Genial. El nota mi cambio de postura y mi ligera desilusión. 


-Eyyy, ¿en que estás pensando?- pregunta con ternura. 


- ¿Te estas echando para atrás de nuevo?. 


-Nunca más -responde rápidamente - Sos lo mas hermoso que conocí jamás, y te amo. De eso quiero que estés segura. Prometeme que jamás vas a dudarlo. 


Asiento en silencio. Cada vez que reproduce esas dos pequeñas pero poderosas palabras siento que podría volar.  


-Quiero que lo digas, deci que me crees y que nada te va a dejar pensar lo contrario jamás -ordena tomándome el rostro con ambas manos y mirándome como si estuviera tratando de grabar algo en mis ojos. 


-Te creo -logro responder. 
Deja escapar un suspiro de alivio. 


-No me estoy echando para atrás, pero cuando te fuiste y pude pensar con claridad me di cuenta que este no es el mejor de los momentos. Digo, tu mamá y tu hermana están al lado nuestro ¿qué tan raro sería eso?- dice un tanto nervioso. 


-¿Con claridad?- repito. 


-Está de más decir que no pienso cuando te tengo cerca, lo deberías de saber a estas alturas. 


-Bueno, me alegro.- contesto y el levanta una ceja incrédulo- somos dos. 


Me da un beso en la nariz. 

-¿Entonces no es que no te haya gustado? ...mmmm  Mi cuerpo o yo -agrego al ver que el no entiende. 


- Ana -dice muy pausadamente como tratando de entablar una conversación con un niño- te voy a decir esto y espero que quede claro. Lo único que hace que no salte sobre vos en este momento es que tu hermana de nueve años esta durmiendo en el siguiente cuarto y  también está el muy importante tema de que no traigo protección conmigo. Y, por cierto, estoy haciendo mi mejor esfuerzo para no sacarte de adentro de esa toalla en este momento. 

No puedo evitarlo. Me pongo tan roja como un tomate. Estoy completamente fascinada por escucharlo hablar así. Tan desinhibido, tan natural. Me vuelve loca este costado despreocupado de Lucas. Y a esta altura, estoy muy segura que soy yo la que está haciendo un mayor esfuerzo para no saltar sobre el. 


-Entonces si te gusto… 


-Anna, decilo una vez más y te voy a desvestir sólo para probarte lo contrario. Soy débil cuando se trata de vos así que te lo ruego, no me tientes. 


Se me va todo el aire de los pulmones, lo admito. ¿Podría yo detenernos si el no pudiera contenerse?. Lo dudo. Después de todo, no lo había hecho veinte minutos atrás. ¿Por qué lo haría ahora?. 


-Y si algún día hacemos algo- agrega- quiero que sea después de que lo hayas pensado y decidido seriamente. Nada de cosas del momento. Sos más importante que eso. 

¿Había dicho algún día?. Wow, Eso sonaba como dentro de mucho, mucho tiempo. No se si me voy a poder contener hasta mañana siquiera. 


Tanta honestidad conmigo misma hace que ya ni me reconozca, ¿de donde había salido esta persona?. Dios santo, tal vez Lucas tiene razón. Es algo que debería sentarme a pensar seriamente. No sobreanalizar y enloquecer, sino reflexionar y tomar una decisión con la que pueda vivir al día siguiente. 


-¿Nos vemos mañana? -dice sin dejar de abrazarme y acariciar mi pelo 


-¿Ya te vas? -pregunto decepcionada. 


-Debería, mi papá se puede dar cuenta que no estoy y… 


-No te vayas. 


-No es que…-se queda sin terminar la oración mirando mi cara de desesperación y tristeza. Nadie debería decirte que te ama y después huir por la ventana. No importa las razones, ni la hora ni el día. No importa nada. La idea de verlo ir es un dolor casi físico. Simplemente no puedo, no esta noche al menos. 
Me quedo parada mirando esos ojos verdes que me obsesionan. No guardo ningún tipo de orgullo ni de dignidad. Ya había sacado todo afuera esta noche. Y lo peor es que no me arrepiento de nada. 
Empieza a sacarse el sweater y las zapatillas. No estoy segura de que se propone. Sonríe al ver mi cara de desconcierto. 


-¿Hay algo a lo que te pueda decir no? - me da una media sonrisa mientras tira la otra zapatilla al suelo-. Vamos a dormir. 











No hay comentarios:

Publicar un comentario