Capítulo 20 Muy rápido, muy lejos parte 1
Lucas
Estoy en la clase de matemáticas completamente distraído por las agujas del reloj de pared. No veo la hora de que suene el timbre. Me lo merezco después de todo, había terminado todos los ejercicios que tenia pautado para hacer en tiempo record. Me alegro en momentos como este ser bueno con los números y no tener que escuchar la explicación del profesor. Tengo otras cosas en mente. Estoy completamente abrumado y distraído desde que deje su habitación esta mañana, desde que la deje a ella. Anna. ¿Qué voy a hacer ?. Dios sabe que no hay forma que me aleje ahora, ya es tarde para eso. Le prometí que no me voy a retractar y pienso apegarme a ello. Además, está el problema de que no quiero estar lejos de ella. Nunca. Más.
Si digo que logre dormí algo anoche sería una completa mentira. Debería haberme ido, pero simplemente no pude resistirme a su mirada suplicante. Dios, no le puedo negar nada. Mataría por no ver esos ojos tristes de nuevo. Estaba excitado, confuso y completamente feliz. No una de las mejores combinaciones. Sentirla entre mis brazos me tranquiliza y sobreexalta al mismo tiempo. ¿Cómo una persona puede tener ese efecto en alguien?. Anna me desarma por completo, y al parecer más la conozco y descubro sobre ella, peor es. No me avergüenzo de haber salido a buscarla ni prácticamente arrastrarla a la cama. Ni pienso sentirme culpable por ello, nunca más. Al menos voy a intentar no hacerlo. La amo, ella a mi. Espero. Es puro, real y no le hacemos mal a nadie. No quiero tener que disculparme por esto, no con nadie que no sea ella. Porque se que eventualmente voy a tener que hacer algo al respecto. Decidí no alejarme y eso significa no poder mentirle por mucho mas tiempo. Ella no merece eso. Cuando sepa la verdad, va a poder decidir que hacer con nosotros. Suspiro. No se si quiero pensar en eso ahora.
La deje durmiendo esta mañana a eso de las seis. Saque mis brazos cuidadosamente de su cuerpo y la tape. Deje una nota para ella y salí por la ventana. Me dolió mas de lo que pensaba, todo me gritaba que volviera a su lado. ¿Cómo sacarme su perfume de mi cabeza, su olor, el sonido de su respiración?. Pase casi toda la noche viéndola dormir. Me sorprende que descanse algo. Se mueve incomoda en la cama cada veinte minutos o algo así. Me pregunto si es algo normal en ella o si anoche tuvo algún sueño intranquilo. No estoy seguro. Pero cada vez que parecía estar incómoda, atiné a abrazarla más fuerte. No se si podía saber o no que yo estaba ahí, pero cada vez que lo hacía parecía relajarse. O eso es lo que yo quería pensar. No voy a dejar que nadie le haga daño. Ni siquiera sus propios sueños. Sospecho que mis hormonas de adolescente fueron las culpables de no dejarme dormir a mi. Después de todo, estaba en la cama vestido con la chica mas linda del mundo que al mismo tiempo estaba no tan vestida. Sus piernas descansaron alrededor de las mías y su cuerpo envuelto en mis brazos. No soy de piedra, claro está. Entre eso, y todas las preocupaciones que incluyen nuestro ADN, mis ojos no se cerraron ni cinco minutos. No me quejo tampoco. Tuve el mejor paisaje del mundo.
Fue un alivio saber que papá ni se enteró de mi pequeña huida de medianoche. En cuanto abrí cuidadosamente la puerta de casa y vi que no estaba merodeando por el living, corrí a mi habitación. Escuché la alarma de su despertador poco después. Suspiré. Un problema menos. No pude evitar pensar que hubiera pasado si se hubiera dado cuenta. Le tendría que haber dicho la verdad, ¿Hubiera sido eso lo mejor?. No lo se. No quiero saberlo. No quiero pensar en eso. Punto.
Anna termino por irse al colegio con Lib esta mañana. Sentí cierta desilusión cuando texteo para avisarme, realmente quería ser yo el que lleve. Tal vez ella era la más inteligente de los dos, papá estaba dando vueltas hoy. ¿Cómo iba yo a tapar todo con el tan cerca?. Tampoco mencionó nada de la nota que le deje, ¿se habría asustado?.
Estoy contando los segundos junto al reloj que no parece avanzar más. No veo la hora de ir a saludarla antes de irme a la práctica de natación. Podría faltar de nuevo. Nada parece tan importante ahora como pasar tiempo con ella. Ahí está. Puedo ver lo que ella me hace claramente. Mi juicio se tiñe de un pálido gris y no ve absolutamente nada. ¿Qué es lo peor de esto?. No me importa en absoluto. A veces pienso que todo es más intenso debido a que sé que es mi hermana, ¿Soy así de raro?. Tal vez lo sea. No se trata de ningún tipo de rebeldía adolescente contra mi papá o contra nadie. Estoy seguro de eso. Pero con frecuencia me pregunto si tiene que ver con la seducción que implica acercarse a lo prohibido. No quiero pensar tan mal de mi, pero después de todo, mi persona no se merece gran respeto. No soy nada mas que un cobarde que está completa y perdidamente enamorado de su hermana.
El timbre suena. ¡Por fin!. Agarro mi mochila sin escuchar la tarea para la próxima semana y me dirijo al aula de ¿geografía?. Si, eso es. Camino una corta distancia por el pasillo de la planta baja y veo que hay chicos y chicas saliendo rápidamente de la última clase a la izquierda, al igual que lo había hecho yo unos momentos antes. No se los puede culpar, es una materia horrorosa.
Me planto en la puerta esperando verla entre la multitud de chicos ansiosos por escapar de ahí. Veo pasar a muchas chicas pero ninguna es ella, realmente me empiezo a preguntar si entro a clase hoy. O quizás se fue antes solo para no tener que verme. Dios, tengo que parar de exaltarme cada vez que no se algo de ella. Voy por el camino de un acosador, lo sé.
La profesora de geografía, una señora regordeta de unos cincuenta y tantos interrumpe mi pelea interna.
-Lucas, tanto tiempo. Como te extraño en mi clase querido -dice dedicándome su mejor sonrisa. Ella me cae bien. Siempre tuvo un instinto muy maternal hacia sus alumnos. Creo que era aún mas amable conmigo porque sabía que no tenía mamá. No me importaba entonces ni tampoco ahora. No lo siento como lastima viniendo de ella, sino como genuina dulzura.
-Hola profesora- contesto educadamente.
-¿Necesitas algo querido?.
-Ummmm no, gracias. Solo estaba buscando a alguien pero aparentemente no esta acá -digo tratando de ocultar mi decepción.
-¿La buscabas a ella? -dice señalando dentro del aula con una sonrisa cómplice. Doy un paso más para ver a que se refiere.
Anna está dormida sobre su pupitre.
-No me atreví a despertarla, se la ve tan tranquila durmiendo. Sé que mi clase puede ser un poco mmmm, digamos abrumadora a la falta de una palabra mejor. Además es Lunes, es difícil arrancar. A mi me pasa igual -cuenta muy honestamente.
-¿Entonces no se va a enojar con ella? -pregunto un poco confundido. Siempre fue una mujer sumamente amable pero no estoy seguro que un profesor este muy feliz frente a la idea de que un alumno se duerma en su clase.
-Acá no paso nada shhhhhh-dice guiñándome un ojo -además tu papá me hablo mucho de ella. Tiene suficiente de que preocuparse, si acá encuentra la tranquilidad que en su casa no, adelante. ¿Queres ser vos el que la despierte?, creo que va estar más feliz con esa perspectiva.
Me quedo mirando a la mujer irse. Realmente tengo un respeto renovado por su persona. Resulta ser mas perspicaz y amable de lo que realmente me imaginaba. Me da curiosidad que le pudo haber dicho papá de Anna al igual de lo que ella puede saber o no de nosotros. Su sonrisa parecía esconder algo. ¿Es tan obvio que estoy completamente enamorado de ella?.
Me acerco al pupitre del fondo de la clase donde Anna descansa. Su pelo suelto cuelga a un lado y sus manos acunan su cara como una almohada. Realmente no duerme nada de noche, esto lo confirma. Me pregunto ahora si yo podría ayudarla con eso. Por ahí es algún tema del que necesite hablar o algo así. Tal vez solo sea que trabaja demasiado. Con eso también la podría ayudar. Tendría que convencerla antes de que me deje hacerlo. En mi vida conocí a alguien tan orgullosa e independiente.
Acaricio su pelo para no asustarla y le doy un beso muy suave en la mejilla. Me siento en el pupitre de al lado esperando a que vuelva de donde sea que este. Le acaricio el rostro hasta que abre sus ojos. La primera reacción es de sorpresa seguido de una sonrisa inocente.
Estoy completamente entregado, hace conmigo lo que quieras, pienso al ver sus hermosos ojos.
-Hola -logro decir. Ella mira alrededor y todo su buen humor desaparece. Está horrorizada, todo en menos de cinco segundos.
-Dios mío, ¿Dónde estamos?- la escucho decir.
-Como que te quedaste un poco dormida en la clase de geografía. Nadie te culpa, es una materia espantosa -contesto con cierta burla al ver sus ojos llenos de espanto. Pone sus manos en la boca sin encontrar ninguna gracia en mis palabras.
-Dios mío, dios mío, dios mío Lucasssssss ¿Me quede dormida en clase? -dice mirando alrededor sin poder explicarse.
-Realmente tenés que dormir mejor de noche, me pregunto que es lo que te impide hacerlo, ¿algún chico?.
-Lucas no es graciosooooooo, tengo que ir ya a pedirle disculpas a la profesora. Debe de pensar horrible de mi y...
-Anna, respira -la tomo por los hombros y le tapo el paso para que deje de caminar hacia la puerta -fue ella la que me dijo que estabas acá y también la que no quiso despertarte. Te aprecia mucho y a mi también. Digo, se que es difícil resistirse a mis encantos -trato de hacer una broma para lograr que se relaje un poco.
-Bueno, ella es siempre muy dulce. ¡Y yo le pago así!. Voy a tener que disculparme -dice como manteniendo una conversación con si misma.
-La próxima, ya se fue- le informo -además no estaba enojada. Aunque podrías limpiar la baba del pupitre, no es amable con el personal de limpieza.
-Lucassssss- contesta empujándome lejos y riendo en voz alta. Lo logro, ella no para de reír. Me acerco y tomo su cara entre mis manos. Esta hermosa con su pelo despeinado y sus ojos brillosos. Pruebo sus labios dulces por un instante y luego le doy un beso en la nariz. Se pone colorada y trata de alejarme.
-Estamos en la escuela -dice mirando nerviosamente hacia la puerta.
-No hay nadie más acá.
Suspira y da un paso hacia atrás.
-No puedo creer que me haya quedado dormida así. Toda la clase se habrá dado cuenta.
-¿Y? -pregunto.
-¿Cómo y?, es terrible Lucas. Todos se habrán reído de mi.
-Anna ¿qué importa lo que los demás piensen? -me quedo pensando un momento. No se si es una pregunta que me hago a mi mismo o que estoy dirigiendo a ella.
-Buen punto- la escucho decir.
-Vamos, te llevo yo a casa -noto que toma mi mano y me vuelvo para ver que quiere.
-Lucas, ¿Qué vendría a ser esto? - sostiene la nota que le deje esta mañana. La idea que lleve el papel con ella hace que quiera llenarla de besos en este instante.
-Es mi asignación de literatura, como tres semanas tarde pero en fin. Encontré la musa de mi poema, creo que Celia va a estar feliz por eso. Verte dormir es de lo más inspirador, entre otras cosas -mis palabras la toman por sorpresa al igual que a mi. No es que no supiera que la amo, sólo que últimamente es más fácil decirlo en voz alta sin sentirme culpable por ello.
-No se que decir , sólo que me encanta - mira al suelo con cierta ¿vergüenza?. Una media sonrisa esta dibujada en su rostro.
-Vos me encantas a mi- digo levantando su mirada del piso y robándole otro beso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario