Mi lista de blogs

domingo, 11 de marzo de 2012

Capítulo 7 What about now?


Capítulo 7 What about now?



Lucas 

Camino arrastrando los pies, no quiero llegar a casa. Anna sigue enojada conmigo, no importa cuantas veces diga que me perdona. Sé que va a cambiar de parecer eventualmente, y eso es lo que me molesta. Tal vez, ella es la más sabia de los dos. Tal vez, yo debería dejar todo como está y ambos recorrer caminos separados. ¿Qué se supone que estoy haciendo?, estoy jugando con fuego porque incluso, aún cuando no lo quería, siempre termino lastimando a alguien. Ella parece ser siempre el blanco, no importa cuanto quiero mantenerla fuera de todo esto. Quiero odiarla, quiero despreciarla, quiero ignorarla y…acá estoy tratando de estar cerca de ella porque siento que se me va el aire si miro su sonrisa triste de lejos. 
Subo las pequeñas escaleras al porche de la casa, no me doy cuenta antes de su sombra sobre la tenue luz de la noche. Está sentado en el último escalón mirando al vacío, o mirándome a mí. No puedo estar seguro en tanta oscuridad. No me detengo, sigo caminando hasta la puerta esperando que no note mi presencia, o que la pase de largo. 

-¿Dónde estuviste?-pregunta. Perdí. Si pensé por un momento que me iba a dejar irme a mi cuarto sin señalarme con el dedo y pedirme explicaciones, estaba equivocado. 

-Por ahí -sólo puedo decir. El se levanta y me enfrenta, para que logre verlo. 

- Lucas, no te podés ir por ahí. Menos un día de semana, te fuiste sin avisarle a nadie, sin decir donde ni cuando volvías. Va contra las reglas de la casa -sentencia. 

- No sabía que eras detective ahora -replico con indiferencia. ¿Desde cuándo a él le importaba algo de mi?, yo no iba a ser hipócrita. 

- Soy tu papá-dice en un grito que me toma por sorpresa. Él jamás grita, ni siquiera cuando está realmente enojado. -Los días de semana tenés que volver antes de las ocho, los fines de semana lo podemos evaluar. Antes de salir quiero que me digas donde vas, con quien vas y a que hora volvés. No hay punto de discusión es eso-concluye. Veo sus ojos verdes brillar en la oscuridad y su cabello castaño rojizo despeinado, sin ninguna duda está enojado. Es muy difícil ver algún rastro de emoción en su rostro en un día normal. 

-¿algo más?-pregunto mirando al suelo.  

-Si, resulta que todavía no terminé- dice con ironía. Otra de las razones por las cuales tenés que llegar a las ocho, no podés perderte más comidas. No quiero que andes comiendo porquerías en la calle tampoco. Te dejé la cena dentro del microondas. 

-No tengo hambre-me apuro en decir. Quiero salir de su vista lo más rápido que puedo, pongo mi mano en el pomo de la puerta para abrirla. Él se me adelanta y vuelve a cerrar la puerta. 

-Eso tampoco esta sujeto a discusión-dice. -Vas a cenar ahora mismo y mañana te vas a poner el despertador más temprano y vas a desayunar. Si no te hubiera agarrado en la puerta del colegio, te podrías haber matado de un golpe en la cabeza- concluye. 

-¿Eso es todo?-pregunto, rogando de que me deje ir. 

-Por ahora . 

Ceno para que el Halcón que me vigila me deje en paz por un rato, lavo mi plato una vez que termino. Agarro un vaso de agua y me lo llevo a la cama, sé que él está en el living haciendo que corrige exámenes. No lo  saludo antes de irme a dormir. No hay mucho que decir entre nosotros o hay demasiado, depende cómo uno lo mire. Pero yo no voy a ser el que haga explotar la bomba, yo no voy a ser culpable de que nos rompamos en pedazos porque una vez que las cosas tomaran ese carril, no va  haber vuelta a atrás.  
Me quedo tendido en la cama preguntándome que voy a hacer ahora. No había escrito el poema para la clase de literatura, no había arreglado las cosas con Anna, y lo de papá, bueno, eso es un asunto aparte. Había decido que podía ser amigo de Anna, si, yo sé que podía. Seríamos compañeros de clases, haríamos alguna que otra tarea juntos, nos reiríamos de las mismas trivialidades. No puede ser tan difícil. Me repito esa frase una y otra vez en mi cabeza. Tal vez, si llego a conocerla del todo, y no sólo verla de lejos, podría llegar a ver que es como cualquier otra chica. Que podemos llegar a tener una amistad informal, que no hay nada de diferente en ella. 
Me sumerjo en un sueño intranquilo, sabiendo que ella va a estar en mis pensamientos ni bien me levante mañana. 

Desayuno en un tiempo record de cinco minutos, veo por la ventana de la cocina que el auto de papá no está. Así que soy yo el que estaba retrasado, pienso. Lavo la taza tan rápido como puedo y busco mi mochila que debe de estar en algún lugar cerca de la cocina. 

-Hermanito- escucho una voz detrás de mí. Esteban se había levantado. Sólo asiento y sigo buscando mi mochila que sigue sin aparecer. 

-ejemmm un pajarito me dijo de tu muy secreta escapada de la escuela- dice, y no aguanta la risa. 

-Si, si, supongo que no voy a ser nunca un agente secreto-digo con ironía. -¿No se supone que deberías estar en el trabajo ya?-. 

-Mañana empiezo, tengo trabajo nuevo en un estudio contable- dice restándole importancia. 

-¿Qué pasó con el otro trabajo?-pregunto tratando de sonar interesado. 

-Me aburrí -dice simplemente. -Por cierto, podés llevarte el auto. No lo voy a usar hoy, y tu mochila está en el comedor.-. Le doy una mirada de reproche, me podría haber dicho eso hace diez minutos. 

Salgo de casa con las llaves en mi mano y la mochila al hombro, estoy decido a tener un día normal y sin problemas. Aunque doy un paso fuera de la puerta, y mi mayor problema está literalmente frente a mí. Veo a Anna atando los cordones de Layla en el jardín delantero de su casa. Trata de cargar con su mochila, la de Layla, una lunchera y una maqueta, que asumo que es su proyecto de biología. Me cruzo para enfrentarme con ella, Layla me ve y corre a darme un abrazo, su sonrisa llena de pecas me derrite. Anna me da una mirada incómoda, noto como ya está pensando en una nueva forma de salir corriendo. 

- Te llevo-le digo antes que pueda decir algo. Layla me mira contenta por la perspectiva de no tener que caminar. 

-No, no es necesario. Además ya es tarde, te vas a retrasar- dice dando vueltas en circulo, ¿Buscaba algo?. Me doy cuenta luego que su maqueta se está desarmando, y que está juntando las partes. 

-Vamos -prácticamente le ordeno, y tomo a Layla de la mano para llevarla hasta el auto, veo como ella suspira atrás mío dándose por vencida. La ayudo a cargar las mochilas y la maqueta al auto para que no se siga desarmando. 

Vamos en silencio el corto camino a la escuela, Layla practica las tablas en la parte de atrás. Me empieza a preguntar a mí, como retándome. Le doy todas las respuestas incorrectas a propósito y ella ríe. Anna ríe también. Llegamos a la escuela y se apura a bajar del auto y ayudar a Layla a salir, ya es tarde cómo de costumbre. Le da un beso en la mejilla y le cuelga la mochila en los hombros. Me quedo mirando como peina a su hermana con ternura y le dice que entre. Ya no estoy seguro que conocerla sea una buena idea, es como mirar a la luna. Más la miras, más te eclipsas con ella. 
Layla retrocede de la entrada hacia nosotros de nuevo. 

-Ann, me dijiste que me ibas a dar plata para el recreo- dice con ojos dulces. Anna se pone a revisar bolsillos del pantalón y su mochila. 

-Tomá, guardalo-le digo a Layla, sacando un billete y entregándoselo. Ella duda en aceptarlo, así que se lo guardo en el bolsillo. 

-No -replica Anna. -No es necesario que hagas eso, creo que tengo plata en la mochila-. Continua buscando, sacando todos los útiles afuera. 

-ey, no es para tanto-la interrumpo. -Vamos que es tarde-. Ella automáticamente deja de buscar, dándose por vencida. Le da un beso a Layla de nuevo y espera a verla entrar. 

-Me olvide la billetera al parecer- me explica. - Mañana te lo devuelvo, gracias-. 

-Dejalo ir de una vez, no es pecado dejar que alguien te ayude- le digo sabiendo como ella está tan acostumbrada a arreglárselas sola. Me mira por un momento si saber que decir, pero luego finalmente asiente. 
Abro la puerta del auto para sacar su maqueta que había quedado adentro. Trato de ser cuidadoso al hacerlo, ya que la cosa no está en muy buen estado. No estoy completamente seguro de lo que es, pero si que se desarma fácilmente. 

-Dejalo, no importa. Es un caso perdido- la escucho decir mirando a su proyecto. 

 No tiene ni idea de cuanto la entiendo.


No hay comentarios:

Publicar un comentario